Derramar la taza

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Fotografía de Birgit Presser

 

 

 

Nan-In, un maestro japonés de la era Meiji (1868-1912) recibió cierto día la visita de un erudito profesor de la Universidad que venía a informarse acerca del zen. Nan-In sirvió el té. Colmó hasta el borde la taza de su huésped, y entonces, en vez de detenerse, siguió virtiendo té sobre ella con toda naturalidad. El erudito comtemplaba absorto la escena, hasta que al fin no pudo contenerse más. «Está llena hasta los topes. No siga, por favor». «Como esta taza», dijo entonces Nan-In, «estás tú lleno de tus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo podría enseñarte lo que es el Zen a menos que vacíes primero tu taza?».

 

 

 

Carne de Zen, huesos de Zen.

 

 

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Publicado el agosto 20, 2014 en Reflexiones y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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