La muerte de un gorrión

20110518-plastic-bag-flying-awayFotografía de Bill Ohl

 

Leve, como el cadáver de un pájaro en vuelo
que ha venido a escapar del mundo desde este rincón
donde te olvidaste de barrer, y ha dejado de cantar,
justo en este balcón que está colgado en el olvido.

Se ha ido, sin ya parecerse a lo que fue, metido en una bolsa.
Una bolsa que, agarrada entre mis dedos,  
ha levantado en despedida su compañero de vuelo.
El viento, el único que lo vio caer. El viento donde se ha marchado.

Posado, a la rama de otra flor también muerta, descansa.
A los dos los arrebató de mi balcón el ruido
que cada noche recoge lo que se nos va.
El que alguna de estas noches también nos llevará a nosotros.

Y en una bolsa juntos van, la rama de la flor que tantas veces regué
y el pájaro que en algún amanecer me molestó al cantar.
Y yo, que aquí me quedo, siento que en la misma bolsa voy.
La muerte de un gorrión la rama de una flor y yo, que aún todavía soplo
para tratar de darles vida.

 

 

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Publicado el abril 5, 2014 en Poesía. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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