¿Una vida en común?

11237709Fotografía de Gerlinde Weninger

 

En fecha posterior, una vez acabada la guerra, Platón dijo tristemente que “toda ciudad, por pequeña que sea, está dividida por lo menos en dos ciudades enemigas: la de los pobres y la de los ricos”.
Precisamente porque el ideal de armonía no se realizó sino de modo parcial y precario, persistió tan tenazmente en el pensamiento político griego. Había una tendencia constante a prestar lealtad a una determinada forma de gobierno o a un partido y no a la polis, y esto abría con demasiada facilidad la puerta al egoísmo político descarnado que no era leal ni siquiera a su partido. En este aspecto, Atenas se encontraba ciertamente en mejor situación que la generalidad de las ciudades griegas y, sin embargo, la carrera de Alcibíades es un buen ejemplo de los peligros de las facciones y del egoísmo sin escrúpulos que eran posibles en la política ateniense.
Aunque sólo tuvo una realización precaria, este ideal de una vida común armónica en la que el mayor placer de todo ciudadano debía ser la participación en la vida pública, contribuye el pensamiento central de la teoría política griega.

 

 

De ‘Historia de la teoría política’. George H. Sabine.

 

 

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Publicado el octubre 23, 2013 en Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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