“El poder del perro”, Don Winslow

Es esta una novela de ficción con su desarrollo dramático sostenido, con encuentros aparentemente casuales pero decisivos entre personajes, con relaciones en mayor o menor medida dispuestas para cuadrar la historia, con un as escondido en la manga durante todo el relato para despertar el hambre del lector. Podría seguir enumerando elementos propios de la ficción, pero cuando uno se adentra en el mundo creado por “El poder del perro” y lo compara, aunque sólo sea superficialmente, con la realidad del tema que aborda, bien puede engañar a su razón y hacerla creer que se encuentra ante una historia que, a grandes rasgos, pudo haber ocurrido, que, en menor o mayor grado de fidelidad, puede incluso estar ocurriendo.

Creo no haber leído, ni en información ni en novela, un documento tan descriptivo de la compleja relación entre las esferas del narcotráfico, las organizaciones gubernamentales que en teoría las combaten con métodos no del todo honestos,  y en última instancia el poder político,  más al servicio de las primeras que de estas últimas. Se evidencia, por otra parte, de qué forma el negocio de la droga aprovecha su prohibición para perpetuarse, encontrando continuamente nuevos canales de elaboración y difusión y cómo, precisamente a raíz de su ilegalidad, las mafias del narco adquieren mayores cantidades de dinero y poder.  Lo cual les permite desafiar a un pulso y ganar a cualquier tipo de combatiente, bien sea éste movido por su moral antes que por cualquier otro interés.

“El poder del perro” es pura acción de principio a fin. En ningún momento el ritmo decae y la disposición de los distintos sucesos narrados se antoja prácticamente perfecta. En cuanto a su estilo, como no podría ser de otra manera en una historia que enfoca su intención en un ritmo trepidante, es ligero, descriptivo y directo. Hasta tal punto es así que personalmente, por momentos, me sentía más cercano a la lectura de un guión cinematográfico que de una novela. No resulta óbice esto para que Don Winslow encuentre dentro de ella cierto espacio para la reflexión de sus personajes, sobre todo las de su protagonista, Art Keller, que en su lucha contra el clan de los Barrera, destroza por completo su propia vida en la búsqueda, primero de la venganza y finalmente de su propia redención.

Venganza, pecado capital no escrito, convertido en el motor y fin de la práctica totalidad de los personajes de este relato. Si te acercas a este libro, además del mapa organizativo del narcotráfico y las grandes dósis de acción ya comentadas, encontrarás en “El poder del perro” un estudio bastante completo respecto a este sentimiento humano que, una vez aparece, debasta cualquier atisbo de piedad, dignidad o clemencia. Conmueve presenciar de qué manera devora al hombre, sometiéndolo a una dependencia prácticamente narcótica, y lo corrompe hasta tal punto de convertir su existencia en un único y puro sentimiento de culpa donde el único consuelo es arrastrar con uno mismo al enemigo en una caída inevitable hacia el abismo.

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Publicado el octubre 27, 2010 en Literatura. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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