“Kim”, Rudyard Kipling

Lo voy a expresar de primeras, no hace falta  suavizarlo con pompa ni circusntancia, “Kim” es de lo más aburrido que he leído en mucho tiempo. Sé que puedo estar cometiendo un sacrilegio, y a nadie le duele más que a mí poner a caer de un burro a un personaje como Kipling, del que elogiaría hasta la extenuación algunos de sus lapidarios poemas, y al que le debemos la inspiración de una de mis películas preferidas, “El hombre que pudo reinar”. Pero esta novela, con el mayor de mis pesares, es un soberano tostón. En ningún momento me siento atraído por lo que cuenta. Al que espere de ella una exótica aventura detectivesca por la India colonizada por el imperio británico, le recomendaría que no depositase excesivas expectativas en ella. Al fin y al cabo está la India, sí, están sus costumbres, sí, sus personajes, también, pero lo que no hay es argumento, al menos no uno que amenice y dé senntido al viaje.

Me abruman la cantidad de lugares por los que Kipling arrastra a sus protagonistas sin que llegue a sucederles nada realmente significativo. Me pierdo entre tanta descripción externa, entre tanto código propio de la época, no encuentro tensión narrativa, definitivamente no la entiendo. Y lo peor de todo es que uno sospecha que existen ingredientes adecuados. Kim, un huérfano adolescente de padres británicos, se cría como un oriundo más del país colonizado, para más tarde ser llamado a la educación occidental. Podría estallar en este sentido un conflicto de identidad en el personaje que habría dado juego, pero que no sucede. Tanto es así que no puedo estar más de acuerdo con esta crítica de Edmund Wilson:

Ahora bien, lo que el lector suele esperar es que Kim se dé cuenta, al final, de que está entregándose al sometimiento de los invasores británicos, a los que siempre ha considerado su propio pueblo [Wilson se refiere al final de la novela, cuando Kim regresa al servicio secreto británico en calidad de agente del imperialismo, y actúa así contra los indios entre los que ha vivido y con los que ha trabajado] y que el resultado sea un conflicto de lealtades. Kipling ha establecido para el lector, y lo ha hecho con un importante efecto dramático, el contraste entre Oriente, con su misticismo y su sensualidad, sus extremos en santidad y vagabundeo, y los ingleses, con su organización superior, su confianza en el método moderno y ese gesto instintivo de barrer los mitos y creencias nativos, como si de telas de araña se tratase.

Se nos han enseñados dos mundos totalmente distintos que coexisten y que en realidad no se entienden entre sí, y hemos sido testigos de la oscilación de Kim, que avanza y retrocede entre ambos. Sin embargo las líneas paralelas nunca se encuentran; las atracciones alternantes que siente Kim jamás generan una lucha genuina […]  Por tanto, la ficción de Kipling no pone de manifiesto ningún conflicto fundamental porque Kipling jamás se enfrentó a tal conflicto.

Por otro lado, me parece excesivamente reiterativo el énfasis en la relación de Kim con el lama, del cual se convierte en discípulo. Entre ellos surge una adoración tal que podría decirse que es éste el eje principal y casi único de la novela . Tanto es así que por momentos uno podría llegar a plantearse que, dentro de una novela donde las mujeres quedan relegadas a un papel casi inexistente, y cuando aparecen es como si lo hicieran sólo para molestar, entre ellos se describe un romance.

La obesión del lama por encontrar el río en cuyas aguas cree que uno se desprende de todos sus pecados y alcanza la iluminación, se torna en una anodina búsqueda sin emoción alguna. El “Gran Juego”, rivalidad que mantuvieron británicos y rusos por el dominio de Asia central, es el trasfondo en el que se desarrolla su componente detectivesco, eso sí, desde un punto de vista tan encerrado, que en realidad importa poco o nada esa situación histórica, reducida a un mero elemento decorativo más en Kim. En fin, me sorprende que sea este un libro recomendado para gente que se inicia en la lectura, en mi caso, he tenido que  armarme de paciencia para no dejarlo a medias, y mira que me parece cosa fea esa práctica.

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Publicado el enero 15, 2010 en Literatura. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. NO ME USTA PERO ME PODRIA ALGUIEN DECIRME LA DESCRIPCION DE CADA PERSONAJE POFA
    GRACIAS

  2. LO NECESITO RAPIDO

  3. Mal sitio has buscado para que alguien te ayude, intuyo, con tu trabajo escolar.

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