Las espinas

Por la columna vertebral de esta mañana
improvisan dos semáforos en rojo
negando el paso al que va y al que viene.
Y en su luz, agonizan dos gotas de lluvia
caidas desde un cielo ya de ayer.
Con la impertinencia de navegar, derivan
dos aspirantes a bachiller, buscando
el rumbo fijo de quien reduce al absurdo.
Corretean dos niños en el piso de arriba,
dos claveles se disparan contra el suelo,
se rompe el cristal del acuario que no tengo,
y me descubro en las entrañas las espinas.
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Publicado el octubre 2, 2009 en Poesía. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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