Esclavos de la duda

¿Alguna vez te has preguntado por qué nos resulta siempre tan díficil dejar de dudar? ¿Por qué todo cuanto hacemos siempre está rodeado por la sombra de la incertidumbre? ¿Por qué nunca estamos seguros al elegir? ¿Lo hacemos, no lo hacemos? ¿Es mejor hacer esto o es mejor hacer lo otro? ¿Cómo voy a estar yo seguro en mi vida alguna vez de algo? Pues bien, yo ya tengo la respuesta, no es demasiado optimista, a ver si te convence: Es imposible a la existencia el no dudar, esto es, quien diga que no duda, aunque sea en la más absoluta de sus certezas, miente irremediablemente. Y, ¿por qué?

Demostración sencilla:

No dudo de que dudo. Esto es, reconozco que dudo. Luego, dudo.

Dudo de que esté dudando. Esto es, no reconozco que esté dudando. Luego, también dudo.

Resultado, tanto se acepte como no se acepte que uno duda, en realidad en ambos casos se está dudando.

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Publicado el noviembre 7, 2008 en Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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