Análisis del planteamiento de “Chinatown”

Una de las más importantes premisas a la hora de desarrollar un guión cinematográfico es la de elaborar un planteamiento que, no excediendo mucho más de los diez primeros minutos o, lo que es lo mismo, las diez primeras páginas escritas, enganche por completo al espectador. La escuela dice que durante este breve espacio de tiempo, en el que uno puede a llegar a decidir perfectamente si le gusta o no la película, deben quedar claros al menos tres aspectos: quién es el personaje principal, cuál es la premisa dramática, es decir, de qué trata la historia, y cuáles son las situaciones o circunstancias en las que va a desarrollarse la acción. Y, además, todo ello debe caracterizarse en un mismo bloque homogéneo.

Como uno de los mayores ejemplos de habilidad a la hora de cumplir con estos requisitos, encontramos Chinatown, de Roman Polanski. En su guión, desarrollado por el oscarizado Robert Towne, y del cual pasamos ahora a analizar precisamente sus diez primeras páginas, encontramos una sucesión de hábiles técnicas que dan como resultado la perfecta consecución del objetivo que comentamos. Y ya, sin mayor preámbulo, entremos a ver cómo Towne consigue plantear dramáticamente la historia y situar al espectador en el camino hacia el que la misma pretende dirigirse.

En primer lugar, fijémonos de qué manera se presenta al personaje protagonista y cuáles son las pinceladas que nos permiten hacernos una idea de quién es y cuál es su carácter y su forma de actuar. La película comienza dentro de un despacho con un hombre llamado Curly sollozando mientras observa fotografías en las que se demuestra la infidelidad de su mujer. Sentado al otro lado se encuentra Gittes (Jack Nicholson), impecablemente vestido y sin mostrarse excesivamente preocupado ante la circunstancia, lo cual nos demuestra que debe de estar acostumbrado a situaciones parecidas. Después ofrece, de entre varias botellas de whisky, un vaso de la más barata a Curly y le deja la botella. Tras esto, lo invita a marcharse y, ante los problemas económicos expuestos por el traicionado, le asegura con una sonrisa que no está dispuesto a robarle el poco dinero que le quede. Después de despedirle y cerrar la puerta la sonrisa desaparece de su rostro.

Como vemos, sin haber dado ningún detalle de su aspecto físico y apenas algunos rasgos de su personalidad, ya sabe que Gittes es un detective privado especializado en infidelidades, que es particularmente meticuloso, aspecto que se demuestra en su forma de vestir; más bien despreocupado y distante, como se puede observar en su actitud; que es generoso pero no en exceso, ofreciendo whisky barato; y que no se le da mal lo de fingir o actuar, su sonrisa se borra en cuanto Curly ya no está en el despacho. En definitiva, tenemos ágil y eficazmente dibujado a nuestro protagonista.

Pasemos ahora a analizar cómo se nos sitúa en el planteamiento de la historia. Tras acabar la escena con Curly, Guittes, avisado por la que parece ser su secretaria, acude a otro despacho en el que se encuentra Mrs. Mulwray, la cual pretende contratar sus servicios. Tras insistir varias veces en que su marido la engaña y estar dispuesta a pagar lo que se le precise para investigarlo, Guittes acaba aceptando el caso. De esta forma, el hecho de que otra persona le contrate para investigar un asunto de la misma índole y no ponga reparos en cuanto a los gastos, nos confirma, en primer lugar, que Guittes es un especialista en estos casos y nos afirma que, además, es bueno y respetado en la labor. No han pasado 5 minutos de película y ya se nos ha caracterizado a Curly y se nos ha situado en la premisa dramática: la investigación del caso de la señora Mulwray, cuyo marido es el ingeniero jefe de la sección de Agua y Energía en Los Ángeles.

La siguiente escena de la película sucede en el interior de la sala del Consejo Municipal del Ayuntamiento de la ciudad. Gittes ha acudido hasta allí con el objetivo de observar las acciones del señor Mulwray. Visiblemente aburrido ante las palabras del alcalde sobre la necesidad de la construcción de una presa que abastezca las urgencias de agua que empieza a tener la ciudad, el detective comienza a ser un simple espectador, como nosotros, sin llegar a darse cuenta de que se encuentra de lleno ante el trasfondo de esta historia, la corrupción en la gestión del tratamiento de uno de los bienes más esenciales: el agua. En este punto cabe señalar la oportuna elección de la linealidad temporal de la historia, apropiada para el desarrollo de una película de detectives, en la que el espectador va descubriendo las pruebas del caso al mismo tiempo que las va desvelando el propio protagonista.

Inmediatamente a la exposición del alcalde, y como jefe de la sección de Agua y Energía, Mulwray sube al estrado para mostrar su desaprobación ante la construcción de la presa, advirtiendo enfáticamente de los peligros de la propuesta. Después de esto, un granjero, exaltado ante sus palabras, entra en la sala acompañado de sus ovejas y le acusa de estar robando el agua del valle y estar matando de hambre a su ganado. Y aquí es donde, exactamente, terminan las diez primeras páginas del guión. Como vemos, en menos de diez minutos, ya sabemos ante el tipo de película que nos encontramos. Towne nos ha situado rápidamente ante la historia de un detective que, investigando la posible infidelidad de un importante cargo en el Ayuntamiento de Los Ángeles, comienza a darse cuenta de que tras el personaje a quien investiga puede esconderse un caso oscuro de corrupción. Estamos, pues, en el camino de una investigación con trasfondos atípicos y de gran magnitud de la cual nos apetece conocer más datos. Y son estos, necesariamente, dos aspectos importantísimos en todo planteamiento de un guión. Primero se nos plantea la historia y después se nos despierta el interés para continuar sabiendo a dónde va a llevarnos el conflicto que se nos ha presentado.

Pero el dramatismo de Chinatown no queda ahí, y se agudiza aún más en el primer nudo o blockpoint de la película, que como el paradigma clásico propone se sitúa al finalizar el primer acto o planteamiento de la historia. En él, descubrimos que la señora que contrató los servicios de Gittes no era la verdadera Mrs. Mulwray, y que la auténtica amenaza ahora al detective con denunciarlo por estar difamando de su marido. A partir de aquí, el caso deja de ser uno de los habituales para Gittes y se convierte en algo personal. Y sumado esto a la misteriosa desaparición del señor Mulwray, hace que aumente progresivamente el interés del protagonista, y al mismo tiempo el nuestro, por conocer qué es lo que está sucediendo aquí, qué se esconde tras todo esto. Como vemos, Towne lo ha conseguido magistralmente. Nos ha metido en la piel del personaje, nos situado en la acción y ha despertado nuestro interés para continuar viendo la película. Lo dicen los maestros. Es así como se debe comenzar un guión.

Pongamos, para terminar, un ejemplo de que la destreza del guionista en el planteamiento de Chinatown es aún superior a la que se muestra en la película. Towne aseguró que su intención al escribir el guión era la de mostrar que algunos de los crímenes que se cometen frente a toda una comunidad no sólo no son castigados si no que a veces acaban incluso por ser recompensados. Esta “idea básica” también se refleja en una de las frases de las primeras diez páginas del guión, si bien en la película fue censurada. En ella, Guittes, enojado por la afirmación de Curley de que va a matar a su mujer tras engañarle, le dice: “Voy a decirte cuál es la ley no escrita, estúpido gilipollas, tienes que ser rico para matar a alguien, a quien sea, impunemente”. Esta frase no es gratuita y ya al final de la película seremos completamente conscientes de qué se pretendía exactamente decir con ella. En resumidas cuentas, todo lo que esencialmente se desarrolla después en la historia de Chinatown ya está latente e implícito en su comienzo. Nos hayamos, sin duda, ante una de las más admirables maneras que se han utilizado para desarrollar el planteamiento en la narración cinematográfica.

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Publicado el marzo 4, 2008 en Cine. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Las observaciones sobre el magnífico Guión del señor Towne son precísas, más bien, geniales. Felicitaciones. ¿Hay alguna forma de obtener el Guión completo de Chinatown en español? ¿Cuál? Gracias

  2. ¿Dónde puedo obtener una copia en español de Chinatown?

  3. Jesús, lo de moderación es porque tengo que aprobar tu comentario antes de que sea publicado. Me aseguro así de que no se trate de spam. Siento no poder ayudarte respecto a tu búsqueda del guión de esta película. Yo sólo tuve acceso a las diez primeras páginas a través de un libro teórico de escritura cinematográfica, del que ahora ya ni recuerdo el nombre. Desconozco por completo si el guión como tal está publicado, aunque no suele ser habitual. Que tengas suerte.

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