2008: Golpe a golpe, verso a verso

Para desearnos, tanto a ti como a mí, un gran año, no se me ocurre mejor manera que venir aquí y recordarte. Recordarte con un poema universal, convertido magistralmente en himno. Recordarte con las palabras, con la música, con la voz, con eso, que por estar tan cerca de lo esencial todo el mundo conoce pero, por más que se haya repetido, nadie llegó aún a comprender. Recordarte, ¿y digo recordarte? Más bien sería recordarnos. Perpetrar un año más, entre tú y yo, rodeados todavía de antiguas y recientes ilusiones, aquella de las pocas cosas que serán siempre dignas de sobreponerse a nuestro olvido. Aquello que dejaremos como el mejor legado de quien venga después, aquello que es hoy, no importa el nombre del año que se escriba, lo que aún sigue siendo la mayor de nuestras fortunas: construir nuestro camino golpe a golpe, escribir nuestro destino verso a verso. Caminante, que aún caminas en este nuevo año tratando de llegar a ser tú. Caminante, recordarte que, en el camino que ya hubo andado, ya nos lo adivirtió Machado. Caminante, no hay camino, aún somos libres para andar.

Cantares (Sabina y Serrat)

 

Cantares (Antonio Machado)

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los homres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…


Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten
de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso.

 

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Publicado el enero 1, 2008 en Poesía, Reflexiones. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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