La importancia de llamarse “Che”

Cuando Oscar Wilde decidió escribir “La importancia de llamarse Ernesto” en el año 1895, probablemente ni se le habría pasado por la cabeza que, 33 años más tarde, el destino querría que naciera con ese mismo nombre uno de los mayores revolucionarios de la historia. Si bien, no sería con éste con el que sería mundialmente conocido, sino con el apodo del “Che”, puesto, según parece, durante su larga estancia en Cuba, y a raíz de que sus amigos cubanos decidieran devolverle la broma que contínuamente les gastaba sobre su peculiar acento. Es así que terminó siendo conocido con una de las palabras más comunes utilizadas por los argentinos para apelar al otro.

“Aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia, y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo…”, que diría Ismael Serrano, se ha convertido con el paso del tiempo en un importante símbolo para algunos jóvenes que sueñan con acabar con las grandes injusticias que existen en el mundo. De esta forma, la foto que un día le realizara el fotógrafo Alberto Korda, precisamente la misma que he colocado en esta entrada, ha pasado a formar parte de aquellas imágenes con las que todos estamos ya familiarizados. Transformada en la actualidad, y de manera comercial, en un logo que llena gran número de camisetas, carpetas, carteles…

Probablemente, durante los últimos días, habéis visto en los medios de comunicación los actos de homenaje que se han celebrado, sobre todo en Cuba, con motivo del aniversario de la muerte del “Che”. También es probable que incluso hayáis visto algún pequeño reportaje o alguna pequeña entrevista a algún experto en la materia. Pero, debido a la superficialidad con la que acostumbramos a mirar las cosas, y la facilidad que tenemos en los tiempos que corren para identificarnos con símbolos de los que, a veces, ni sabríamos decir qué significan o de dónde proceden, tal vez hayan muchos aspectos que habéis dejado pasar por alto para crearos una opinión sobre este tema. Es por esta razón que a continuación os dejo algunas claves para que todos aquellos que os hayáis preguntado alguna vez quién era Ernesto, el “Che”, Guevara, podáis encontrar una respuesta.

Ernesto Guevara nació en Rosario, Argentina, en el año 1928. Desde el día mismo de su nacimiento sufrió problemas respiratorios que lo aquejaron de asma, la cual le acompañaría durante toda su vida. Su infancia transcurrió en el seno de una familia de clase media, y ya en su juventud comenzó a estudiar medicina, carrera que terminaría algunos años más tarde, sin mostrar una preocupación especial por temas políticos. Como consecuencia de su espiritu aventurero, a los 22 años decidió realizar un viaje en motocicleta, que le llevaría, junto a su amigo Alberto Granado, a recorrer durante más de 6 meses gran parte de America Latina.

Fue durante esta etapa, sobre la cual se realizó no hace mucho la película Diarios de motocicleta, cuando Ernesto, se dijo a sí mismo aquello de “creo que he visto una luz al otro lado del río”, expresado con palabras de Jorge Drexler, descubriendo precisamente su necesidad de hacer algo a favor de aquellas gentes de la latinoamericana profunda, explotadas y despreciadas por la tiranía capitalista del norte, y cuyas consecuencias le habían hecho adquirir la conciencia que después tendría, y le convertirían en el revolucionario y guerrillero que finalmente fue.

Algunas son las personas que consideran al “Che” como un sanguinario asesino, basándose en su condición de guerrillero y la gran cantidad de hombres a los que pudo haber matado en sus luchas. En este sentido, otros piensan al igual que Javier Bernabé cuando dijo, entrevistado el pasado día en el canal 24 horas de TVE acerca de estos temas, que todas las revoluciones han supuesto violencia, incluso aquellas que han defendido los derechos humanos más preciados, como por ejemplo la Revolución francesa.

Llegados a este punto, se hace preciso comentar el conocido lema que suele acompañar a la imagen del “Che” en su versión comercializada, aquel que reza: “Hasta la victoria siempre”. Muchos aún no serán conscientes, incluso algunos que se identifiquen con la frase, del alto grado de violencia que encierra lo que el “Che” quiso decir con estas palabras. Ernesto siempre tuvo la filosofía de que una verdadera revolución sólo tiene dos maneras de llegar al fin: venciendo o dejándose la vida. Así que cuando alguien pretenda identificarse con esa frase debería al menos saber que lo que está queriendo decir es que sería capaz de matar o que le maten para defender aquello que considera justo. ¿Y cuáles eran los motivos que el “Che” consideraba justos?

Para el guerrillero, la raíz de los problemas de los pueblos era el capitalismo, creador potencial de las desigualdades sociales, y más concretamente del capitalismo imperialista de los Estados Unidos, enemigo de los pueblos latinoamericanos, explotador, exterminador y xenófobo. Así, la principal de sus preocupaciones fue combatir, precisamente a los “yankies” (manera despectiva con la que se refería a los americanos del norte), la cual se demuestra fielmente en este fragmento final de su “mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”:

“Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria”.

En cuanto a las acciones del “Che” como guerrillero fueron importantes sus incursiones en Guatemala y México, lugar este último donde conocería a Fidel Castro y se adscribiría a su conocido como “Movimiento 26 de julio“, que finalmente derrotaría la dictadura de Batista en Cuba y se instalarían en su gobierno. Si os interesan estos aspectos, toda la sucesión de estos hechos, asi como la de los principales ocurridos en la vida del “Che”, los tenéis resumidos e ilustrados de una manera muy amena en una cronología realizada por el diario argentino Clarin.

Después de pasar varios años en el gobierno de Cuba, desempeñando funciones de ministro en diferentes carteras, sus discrepancias con Fidel Castro lo hicieron abandonar el país y comenzar un pequeño periplo por África, defendiendo mediante su mencionada filosofía de lucha a la gente más necesitada. Ya en su regreso a América, concretamente a Bolivia, fue capturado por agentes de los servicios secretos de la CIA, quienes lo torturaron y acribillaron a balas hasta acabar con su vida.

Tras su muerte, se convirtió en el mito que conocemos hoy día. El hombre del que probablemente se hayan escrito más biografías, se estiman más de 300, le mandó un mensaje desgarrador al mundo: mientras unos viven llenos de lujo y comodidades otros luchan a muerte por conseguir el trocito de pan que los mantenga con vida.

De entre las muchas formas escritas en las que se ha despedido al “Che”, personalmente, me quedo con esta preciosa poesía escrita por Mario Benedetti:

Así estamos,
consternados,
rabiosos.
Aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles.

 

Da vergüenza mirar
los cuadros,
los sillones,
las alfombras,
sacar una botella del refrigerador,
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina,
que nunca estuvo
con la cinta tan pálida.

 

Vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre,
tener hambre y comer,
esa cosa tan simple.
Abrir el tocadiscos y escuchar en silencio,
sobre todo si es un cuarteto de Mozart.

 

Da vergüenza el confort,
y el asma da vergüenza,
cuando tú, Comandante, estás cayendo
ametrallado,
fabuloso,
nítido.

 

Eres nuestra conciencia acribillada.

 

Dicen que te quemaron.
Con qué fuego
van a quemar
las buenas nuevas.
La irascible ternura que trajiste y llevaste,
con tu tos,
con tu barro.

 

Dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo.
Basta para mostrarnos el camino,
para acusar al monstruo y sus tizones,
para apretar de nuevo los gatillos.

 

Así estamos,
consternados,
rabiosos.
Claro que, con el tiempo, la plomiza
consternación
se nos irá pasando.
La rabia quedará,
se hará más limpia.

 

Estás muerto,
estás vivo,
estás cayendo,
estás nube,
estás lluvia,
estás estrella.

 

Donde estés,
si es que estás,
si estás llegando,
aprovecha por fin
a respirar tranquilo,
a llenarte de cielo los pulmones.

Donde estés,
si es que estás,
si estás llegando.
será una pena que no exista Dios.
Pero habrá otros,
¡claro que habrá otros!
dignos de recibirte,
Comandante.

 

 

Para finalizar os dejo con un documental muy completo sobre el “Che”, realizado por el “Instituto de la Memoria Histórica cubana contra el totalitarismo”, razón por la cual el tratamiento puede que sea interesado, así que evalúenlo con sentido crítico, titulado: “Che Guevara, anatomía de un mito”. (Duración 70 minutos)

 

 

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Publicado el octubre 13, 2007 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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