El día que murió la música

El “American Pie” de Don McLean siempre ha sido uno de mis temas musicales favoritos. Esa larga canción, con más de 8 minutos de duración y repleta de cambios de ritmo sencillos y pegadizos siempre me pareció que encerraba aún más nostalgia que la que a simple escucha transmitía. Recuerdo haberla disfrutado muchas veces, tanto en la infancia como en la juventud, y hoy en día sigo sin cansarme de hacerlo. Curiosamente, todavía no ha perdido en mí su poder, me sigue dejando en los oídos esa agradable sensación que deja la nostalgia cuando uno recuerda los buenos momentos.

Y esto es algo importante, más si tenemos en cuenta los tiempos que corren. Con un panorama musical no ya sólo deprimido sino al borde del suicidio, donde lo que realmente merece la pena se publica por goteo, se hace necesario volver a esas antiguas piezas que a uno lo despiertan del letargo y le hacen recordar el valor real que tiene la música, esa hermosa forma de comunicar aquello que es imposible decir con las palabras.

Y es así que existen canciones que terminan por convertirse en himnos que tratan de atrapar el mundo entre sus acordes, guardando para siempre episodios que, pasados los años, nos cuentan que alguna vez fue así como discurrió nuestra existencia. Este es el caso, como digo, de American Pie“, una canción que ya es un clásico de nuestra historia reciente, y que, como toda buena composición artística, guarda curiosos mensajes, dejando, eso sí, libertad a la imaginación de cada cual para que bajo su particular manera de ver el mundo la interprete. A continuación, os dejo la mía; el vídeo, si quereis escucharla; además de la letra y la traducción, como hecha de forma literal desmerece bastante, la he retocado un poco con la intención de que se entienda mejor.

Mi interpretación

“American Pie” es, ante todo, una canción épica que intenta narrar lo más destacado de la historia de los Estados Unidos en los años 50 y 60. Alterna en la temática de su letra, en igual medida, un repaso por la música de la fecha, sin que falten alusiones directas a algunos de sus mejores representantes, nutriéndose además, por otro lado, de la situación social de la época, llena de importantes cambios que transformarían la manera de ver el mundo, no sólo en USA sino en todo el planeta.

Para comenzar a entender el mensaje parto desde el punto de vista de McLean. En principio, hay que tener en cuenta que el autor era un adolescente que trabajaba repartiendo periódicos y soñaba con convertirse algún día en un cantante, “quería hacer bailar a la gente”. Un día, repartiendo períodicos encontró en ellos la noticia de que Buddy Holly, un conocido cantante de la época, había muerto en un accidente de avión junto con otros dos músicos, Ritchie Valens y J.P. Richardson. Ante la pérdida tan importante, y debido al gran vacío artístico que dejaban de un sólo golpe, a aquel día se le llamó desde entonces como “the day the music died. Si bien con los años McLean se ha empeñado en negar que el motivo principal de la canción sea ese, argumentando que sólo se vale de la anédota para comenzar una historia autobiográfica, lo cierto es que las coincidencias son tantas y tan palpables que se hace imposible creer que no fuese escrita por completo como un homenaje a ese artista.

Algunas de ellas son demasiado evidentes: But february made me shiver, en febrero fue cuando se produjo ese accidente. “El momento en que leí sobre aquella mujer que quedaba viuda”, Buddy Holly dejó, efectivamente, una viuda que además estaba embarazada y poco después perdió al hijo. La frase this’ll be the day, que se repite tantas veces en el estribillo es precisamente el título de una canción de Buddy Holly. El cantante dice además en la canción que los tres hombres a los que más admira son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, o lo que es lo mismo “The Father, Son, and the Holy Ghost”, que parece un claro juego de palabras entre Holy Ghost como Espíritu Santo y Holly Ghost como fantasma de Holly. En definitiva, con estos pocos ejemplos basta para confirmar la evidencia.

Pero, independientemente de cual sea el leit motiv de la historia, a mí lo que realmente me sorprende es la magnífica crónica social de la época que se esconde en esta canción tras cada una de sus metáforas. Al mismo tiempo que en sus experiencias personales va perdiendo la esperanza, McLean nos cuenta cómo se va apagando el sueño americano, cómo al american way of life se le va rompiendo la inocencia. Durante el asesinato de Kennedy y la Guerra de Vietnam la gente se va concienciando de que la vida no es del color de rosa que se les había pintado, el “American pie”, pastel típico americano símbolo de sus valores, se había roto y era la hora de despedirlo, “So, bye bye miss american pie...”. En este punto, existen algunas opiniones que barajan la hipóteis de que el término”Miss american pie” se refiere a alguna concursamente de una elección de misses, de la que teóricamente McLean se habría enamorado sin suerte. Personalmente me sigo quedando la interpretación anterior.

Volviendo a las alusiones sociales, se había convertido en una realidad el hecho de que las personas habían dejado de bailar pegadas y se habían olvidado de cómo se hacían los bailes lentos, And can you teach me how to dance real slow?. La existencia de Dios comenzaba a cuestionarse, “And do you have faith in God above, If the bible tells you so?”. Irrumpía el movimiento hippie, defendiendo los valores de la paz y el amor frente a los horrores de la guerra, Did you write the Book of Love, y se hacía masivo el consumo de sustancias narcóticas, “But that´s not how it used to be. La América del baile de graduación, de las animadoras y las misses, la del honor de defender la patría, la de la bandera, ya eran historia, “Bye, bye miss american pie”.

Después de pasar algunos años continuó la Guerra Fría. Durante este tiempo Estados Unidos centró todos sus recursos en luchar contra el enemigo comunísta, pero esta vez era una guerra que parecía que no tendría que ganarse en el campo de batalla sino en el de la investigación. Y es así como se abrieron los dos frentes más importantes de la contienda: la carrera espacial y la nuclearización. Quedando claro que aquel que más avances consiguiera en estos sectores se convertiría en el más poderoso y primera potencia mundial. Respecto al segundo de ellos, y después de descubrir hasta qué punto podía llegar a ser devastador el armamento nuclear, el mundo por completo comenzó a temer por su supervivencia, incluso “The Byrds dejaron de volar, buscando refugio radioactivo”. Respecto al primero, la sociedad no terminó de encontrarle sentido a aquella fiebre repentina por conquistar el espacio y comenzó a sentir la frustración de que su país gastaba su tiempo y su dinero en algo que realmente no serviría para nada. “A generation lost in space whith no time left to start again”.

En cuanto a la otra gran temática de la canción, el estado de la música en aquellos años y un mensaje de esperanza para ella, hay que comentar que son contínuas las menciones a los Rolling Stones, a Elvis, a Bob Dylan, a los Beattles, a los Byrds, a Janis Joplin, al ya mencionado Buddy Holly, y a otros muchos más que se proponen en el vídeo que os dejo. Encontraréis un amplio recorrido por el panorama artístico musical, con el que McLean intenta transmitirnos, según mi punto de vista, un mensaje de optimismo. A pesar de que a la música se la considere en algún momento muerta, nunca morirá de verdad porque llegarán otros, tarde o temprano, que continuarán cantando aún cuando ya no existan. Tal y como ocurrió aquel día que había muerto y, cuando aún a pesar de ya estar muerta, siguió cantando para siempre: “Bye, bye miss american pie…”.

El posible significado de “American Pie”

Letra

A long, long time ago…
I can still remember
How that music used to make me smile.
And I knew if I had my chance
That I could make those people dance
And, maybe, they’d be happy for a while.

But February made me shiver
With every paper I’d deliver.
Bad news on the doorstep;
I couldn’t take one more step.

I can’t remember if I cried
When I read about his widowed bride,
But something touched me deep inside
The day the music died.

So bye-bye, Miss American Pie.
Drove my chevy to the levee,
But the levee was dry.
And them good old boys were drinkin’ whiskey and rye
Singin’, “This’ll be the day that I die.
“This’ll be the day that I die.”

Did you write the Book of Love,
And do you have faith in God above,
If the bible tells you so?
Do you believe in rock ‘n roll,
Can music save your mortal soul,
And can you teach me how to dance real slow?

Well, I know that you’re in love with him
`Cause I saw you dancin’ in the gym.
You both kicked off your shoes.
Man, I dig those rhythm and blues.

I was a lonely teenage broncin’ buck
With a pink carnation and a pickup truck,
But I knew I was out of luck
The day the music died.

I started singin’,
“Bye-bye, Miss American Pie.”
Drove my chevy to the levee,
But the levee was dry.
Them good old boys were drinkin’ whiskey and rye
And singin’, “This’ll be the day that I die.
“This’ll be the day that I die.”

Now for ten years we’ve been on our own
And moss grows fat on a rollin’ stone,
But that’s not how it used to be.
When the jester sang for the King and Queen,
In a coat he borrowed from James Dean
And a voice that came from you and me,

Oh, and while the King was looking down,
The jester stole his thorny crown.
The courtroom was adjourned;
No verdict was returned.
And while Lennon read a book of Marx,
The quartet practiced in the park,
And we sang dirges in the dark
The day the music died.

We were singing,
“Bye-bye, Miss American Pie.”
Drove my chevy to the levee,
But the levee was dry.
Them good old boys were drinkin’ whiskey and rye
And singin’, “This’ll be the day that I die.
“This’ll be the day that I die.”

Helter Skelter in a summer swelter.
The birds flew off with a fallout shelter,
Eight miles high and falling fast.
It landed foul on the grass.
The players tried for a forward pass,
With the jester on the sidelines in a cast.

Now the half-time air was sweet perfume
While the Sergeants played a marching tune.
We all got up to dance,
Oh, but we never got the chance!
`Cause the players tried to take the field;
The marching band refused to yield.
Do you recall what was revealed
The day the music died?

We started singing,
“Bye-bye, Miss American Pie.”
Drove my chevy to the levee,
But the levee was dry.
Them good old boys were drinkin’ whiskey and rye
And singin’, “This’ll be the day that I die.
“This’ll be the day that I die.”

Oh, and there we were all in one place,
A generation lost in space
With no time left to start again.
So come on: Jack be nimble, Jack be quick!
Jack Flash sat on a candlestick
Cause fire is the Devil’s only friend.

Oh, and as I watched him on the stage
My hands were clenched in fists of rage.
No angel born in hell
Could break that Satan’s spell.
And as the flames climbed high into the night
To light the sacrificial rite,
I saw Satan laughing with delight
The day the music died

He was singing,
“Bye-bye, Miss American Pie.”
Drove my chevy to the levee,
But the levee was dry.
Them good old boys were drinkin’ whiskey and rye
And singin’, “This’ll be the day that I die.
“This’ll be the day that I die.”

I met a girl who sang the blues
And I asked her for some happy news,
But she just smiled and turned away.
I went down to the sacred store
Where I’d heard the music years before,
But the man there said the music wouldn’t play.

And in the streets: the children screamed,
The lovers cried, and the poets dreamed.
But not a word was spoken;
The church bells all were broken.
And the three men I admire most:
The Father, Son, and the Holy Ghost,
They caught the last train for the coast
The day the music died.

And they were singing,
“Bye-bye, Miss American Pie.”
Drove my chevy to the levee,
But the levee was dry.
And them good old boys were drinkin’ whiskey and rye
Singin’, “This’ll be the day that I die.
“This’ll be the day that I die.”

They were singing,
“Bye-bye, Miss American Pie.”
Drove my chevy to the levee,
But the levee was dry.
Them good old boys were drinkin’ whiskey and rye
Singin’, “This’ll be the day that I die.”

 

Traducción

Hace mucho, mucho tiempo…
Todavía puedo recordarlo,
cómo la música me hacia sonreír.
Sabía que si me llegaba la oportunidad
podría hacer bailar a esa gente.
Y tal vez así, ellos serían felices un momento.

Pero febrero me hizo estremecer.
Con cada diario que entregaba
dejaba malas noticias en la puerta.
Así que no pude dar un paso más.

 

Tampoco soy capaz de recordar si lloré
el momento en que leí sobre aquella mujer
que quedaba viuda.
Algo se revolvió dentro de mí,
alcanzádome a lo más profundo
el día que murió la música.

 

Así que adiós, adiós señorita pastel americano,
Conduje mi Chevy hasta el muelle,
pero al llegar, el muelle ya estaba seco.
Y ellos, los viejos buenos muchachos,
seguían bebiendo whiskey y centeno
mientras cantaban: “Este será el día,
este será el día que yo muera”.

 

¿Fuiste tú el que escribió el libro del amor
y no has perdido la fe en Dios
sólo porque es la Biblia quién lo dice?
¿Crees en el Rock and Roll?
¿Puede la música salvar tu alma mortal?
¿Porqué no me enseñas a bailar despacio?

 

Vale, ya sé que estás enamorada de él,
os ví bailando juntos en el gimnasio.
Los dos os quitásteis los zapatos
¡Hombre! Era yo el que os hacía el rhythm and blues.

 

Era un adolescente solitario, resistiendo.
Con un clavel rosa y una furgoneta,
pero supe que había perdido la fortuna
justo el día que la música murió.

 

Y comencé a cantar:
Adiós, adiós señorita pastel americano,
Conduje mi Chevy hasta el muelle,
pero al llegar, el muelle ya estaba seco.
Y ellos, los viejos buenos muchachos,
seguían bebiendo whiskey y centeno
mientras cantaban: “Este será el día,
este será el día que yo muera”.

 

Ahora, después de que hayan pasado diez años
desde que dejamos de ser nosotros mismos,
y el musgo haya crecido en las Rolling Stones,
no es así como sería normal estar.
Cuando el bufón le cantó al rey y a la reina
con una chaqueta prestada de James Dean,
y una voz que era suya, sino la tuya y la mía.

 

Oh! Mientras el rey miraba para abajo llegó el bufón
y le robó su corona de espinas.
La sala del tribunal fue desalojada y la sentencia aplazada.
Y mientras Lenon leía un libro de Marx,
y el cuarteto practicaba en el parque,
nosotros cantábamos marchas fúnebres en la oscuridad
el día que murió la música.

 

Nosotros estábamos cantando:
Adiós, adiós señorita pastel americano,
Conduje mi Chevy hasta el muelle,
pero al llegar, el muelle ya estaba seco.
Y ellos, los viejos buenos muchachos,
seguían bebiendo whiskey y centeno
mientras cantaban: “Este será el día,
este será el día que yo muera”.

 

Tobogán en espiral de un verano sofocante.
The Birds dejaron de volar, buscando refugio radioactivo.
Se elevaron ocho millas, pero cayeron rápido
aterrizando sobre el césped.
Los jugadores intentaron completar el pase
con el bufón en la línea lateral del lanzamiento.

 

Ahora, el aire del descanso es un dulce perfume
mientras los sargentos entonan sus marchas militares.
Cada uno de nosotros nos levantamos a bailar,
pero la oportunidad de hacerlo ya se nos había escapado.
Los jugadores intentaron volver al campo
pero la banda que tocaba se negó a rendirse.
¿Te queda algún vago recuerdo de lo que significó
el día que murió la música?

 

Nosotros comenzamos a cantar:
Adiós, adiós señorita pastel americano,
Conduje mi Chevy hasta el muelle,
pero al llegar, el muelle ya estaba seco.
Y ellos, los viejos buenos muchachos,
seguían bebiendo whiskey y centeno
mientras cantaban: “Este será el día,
este será el día que yo muera”.

 

Oh! Y allí estuvimos todos en el mismo lugar,
una generación perdida en el espacio,
sin tiempo para poder comenzar de nuevo.
Así que vamos Jack, sé agil, se rápido.
Y Jack se sentó con rapidez en el candelero,
porque el fuego es el único amigo del demonio.

 

Oh! Y mientras lo miraba en lo alto del escenario
mis puños apretaron los dedos con rabia.
Ningún angel nacido del infierno
pudo romper el hechizo de Satán.
Y mientras las llamas se hacían dueñas de la noche,
alumbrando el rito del sacrificio,
pude ver a Satán riendo de placer
el día que murió la música.

 

Él estaba cantando:

 

Adiós, adiós señorita pastel americano,
Conduje mi Chevy hasta el muelle,
pero al llegar, el muelle ya estaba seco.
Y ellos, los viejos buenos muchachos,
seguían bebiendo whiskey y centeno
mientras cantaban: “Este será el día,
este será el día que yo muera”.

 

Una vez conocí a una cantante de blues
y le pedí que me diera buenas noticias,
pero ella sólo sonrió y después se fue.
Vine a mi lugar sagrado
donde escuchaba la música hace años,
pero un hombre que había allí me dijo que ya no existía.

 

Y en las calles los niños comenzaron a gritar,
los amantes lloraron, los poetas siguieron soñando,
y ya no se dijo ni una palabra más.
Las campanas de la catedral estaban rotas,
y los tres hombres a los que más admiro:
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
cogieron el último tren hacia otra costa,
el día que murió la música.

 

Y ellos se fueron cantando:
Adiós, adiós señorita pastel americano,
Conduje mi Chevy hasta el muelle,
pero al llegar, el muelle ya estaba seco.
Y ellos, los viejos buenos muchachos,
seguían bebiendo whiskey y centeno
mientras cantaban: “Este será el día,
este será el día que yo muera”.

 

Y ellos se fueron cantando:
Adiós, adiós señorita pastel americano,
Conduje mi Chevy hasta el muelle,
pero al llegar, el muelle ya estaba seco.
Y ellos, los viejos buenos muchachos,
seguían bebiendo whiskey y centeno
mientras cantaban: “Este será el día,
este será el día que yo muera”.

 

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Publicado el octubre 10, 2007 en Música. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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